Bienvenidos a la web del Dr. Armando Nougués Fernández. En ella podrá encontrar información detallada de los diferentes servicios y actividades que ofrece el CENTRO DE MEDICINA INTEGRAL DR. NOUGUÉS, así como de los talleres y cursos que imparte.Trataremos de ofrecerle toda la información de una forma cómoda y sencilla.
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NOVEDADES
PROXIMO CURSO DE SOFRODYNAMIA (NIVEL INICIAL marzo-junio 2010)
SOFRODYNAMIA INICIAL
El próximo grupo de Nivel Inicial se impartirá los martes de 19.30, a 21.30, comenzando el día 9 de marzo y finalizando el 29 de junio. No habrá sesión el martes 30 de marzo, por ser Semana Santa.
Para
los médicos griegos de la Escuela Hipocrática, fundadores de la medicina
científica occidental allá por el siglo V a.C., la salud era considerada “el
más preciado de los bienes”. Según parece, dos mil quinientos años después, la
misma afirmación sigue siendo igual de universalmente válida, o ¿acaso alguien en
su sano juicio preferiría alguna otra cosa antes que la salud?
Lo
que tal vez tengamos algunas discrepancias es en lo referente a concretar qué
es eso que llamamos salud. No obstante, hay que decir que la mayoría estaría de
acuerdo en afirmar que salud, bienestar y disfrute de la vida se encuentran muy
próximos e íntimamente relacionados. Por eso, en estas fechas de inmediato cambio
estacional, podríamos aprovechar para proponernos atender un poco mejor nuestra
salud, en general, entendida también como bienestar y armonía.
Ahora,
durante el mes de marzo, mes en el que finalizamos el invierno y abrimos la
puerta a la primavera, no cabe duda que nos vienen a la cabeza múltiples posibilidades
que nos ayuden a cumplir nuestro propósito anterior, hacer algún ayuno
depurativo, mejorar nuestra dieta, practicar algún deporte etc.
En
el ámbito de la tradición oral de nuestra cultura, tenemos ejemplos que
relacionan la primavera con la salud, como el famoso refrán que todos hemos
dicho u oído en alguna ocasión de que “la primavera la sangre altera”. Pero
¿qué significa este refrán realmente? Parece que, como frecuentemente suele
suceder con tantas cosas, existen diversas interpretaciones.
Hay
quienes dan un significado sexual a dicha frase. Por un lado, al comenzar un
tiempo más cálido, van desapareciendo las tupidas, densas y pesadas prendas
invernales, dejando paso a ropas más ligeras que dejan entrever, intuir o,
directamente, mostrar la anatomía humana, con la consiguiente carga erótica que
ello trae aparejado. Por otro lado, la energía primaveral parece estimular el
deseo de salir del aislamiento invernal, relacionarse, entablar nuevas
amistades y, a nivel de la energía corporal, se produce una cierta estimulación
de las funciones sexuales.
Pero
esto parece no cuadrar con la aparición de otro cuadro, curiosamentellamativo, la Astenia Primaveral, que
consiste en esa especie de cansancio mayor de lo normal, trastornos del sueño,
falta de apetito y algunos otros síntomas más que algunos han querido correlacionar
con una disminución del nivel de betaendorfinas en el plasma, cosa que a mí,
personalmente no me queda del todo claro.
Siempre
me he hecho la siguiente pregunta, ¿qué tenemos los humanos para ir al
contrario que los demás seres vivos? Me explico. En primavera, los arboles
florecen, todos los campos se llenan de flores, hierbas aromáticas, etc.; los
animales despiertan de su letargo invernal y se aparean; se escucha el trinar
de los pájaros y vemos como preparan sus nidos… todo parece brotar y palpitar
de vida, es como si la naturaleza alzara su voz para crecer y expandirse. Pero
nosotros, los llamados “seres superiores de la creación”, nos sentimos
cansados, abatidos o decimos cosas como “es que a mí me sienta fatal la
primavera”. Yo me pregunto ¿qué pasa aquí?
Obviamente
hay algo que no funciona, y no me creo que sea que “todos conduzcan en
dirección contraria”, más bien somos nosotros los que seguimos el sentido
opuesto al que se debería. No me convence pensar que la naturaleza se equivoca,
y en lugar de brotar, lo que los árboles, además de otras plantas y animales,
deberían hacer es volverse mustios como nos pasa a muchos de nosotros. ¿No es
un poco absurdo?
Resulta
curioso que se haya comprobado que para combatir dicha Astenia Primaveral, una
de las cosas más eficaces sea precisamente hacer ejercicio (otra aparente
paradoja, hacer ejercicio para combatir el cansancio).
Sobre
el significado de todo lo anterior debiéramos reflexionar un poco.
Pero
siguiendo con el refrán, por otro lado, encontramos personas que piensan que
dicha frase haría más referencia a las alergias tanto respiratorias como
cutáneas que suelen agravarse o aparecer durante esta época. ¿Quién tiene razón
en estas dos diferentes interpretaciones? Es posible que, como en tantas otras
cosas, la razón sea algo compartido por ambas.
Sea
como fuere, hay un par de asuntos que bien planteados nos pueden ayudar a
reflexionar para seguir creciendo y avanzando en cada momento del año.
El
primero consiste en darse cuenta de que la transición hacia la primavera nos
invita a un momento de cambio, de apertura y expansión. Por otro lado, nos
propone también repensar nuestro papel en el cosmos, nuestra armonía o no con
el resto del universo. Es decir, si para todos los seres la primavera tiene un
sentido, por qué para muchos seres humanos constituye una experiencia
totalmente distinta y poco saludable. ¿No será, más bien que en estos momentos
de tránsito (como sucede de forma parecida en el otoño) hacemos más patente
nuestra desconexión con las energías universales?
Así
que, ahora, es un buen momento para tratar de reflexionar acerca de si somos
permeables o no a ese flujo de energía vital y cósmica que penetra en invade a
todos los seres en esta época, y, en cualquier caso, disponerse a dejarse empapar,
inundar y vivir dicha eclosión de vida.