Sofrodynamia

Buscador
 
Articulos-2006
Una vida significativa PDF Imprimir E-Mail

Hay corrientes filosóficas que afirman que "el hombre es un ser para la nada", y que la vida no es más que un gran absurdo que acaba con la muerte. Nada tiene sentido ni hay esperanza de encontrarlo.

No seré yo quien le lleve la contraria a eminentes filósofos y pensadores de fama universal. Pero me permito reivindicar otro punto de vista, no tanto por enmendarles la plana sino por el placer de investigar y analizar otra posibilidad.

Por tanto, dejemos las primeras afirmaciones en suspenso y dediquemos un tiempo a reflexionar acerca de otras opciones.

Es posible que las cosas no tengan un sentido en sí mismas, pero es evidente que cada uno de nosotros atribuye un sentido a cada acontecimiento. Así que podría decirse que cada evento, en cada momento, posee un sentido asignado por cada persona que lo experimenta.

Por esa razón, ante un mismo acontecimiento objetivo existen tantas vivencias e interpretaciones subjetivas como sujetos participantes en dicho evento. Tres amigos ven la misma película, el mismo día, en la misma sesión y cada uno de ellos percibirá el film de un modo diferente.

Así que cuando en un momento cualquiera nos paramos y evaluamos nuestra trayectoria vital, valorando el pasado, el presente y las posibilidades futuras, al hacer esto, obviamente, asignamos un cierto sentido a dicha estimación, el cual nos satisfará en mayor o menor medida en función de las expectativas que cada uno de nosotros tuviese con respecto a lo que habíamos imaginado que debiera ser nuestra vida.

Sabemos que el hecho de haber nacido como seres humanos implica que nuestra vida es potencialmente significativa, pero sin embargo, hemos de trasformar dicha potencialidad en una realidad manifiesta gracias a aquello que vivimos diariamente.

Cuando esto sucede y somos capaces de expresar toda la riqueza que sin lugar a dudas cada uno de nosotros llevamos dentro, diremos que nuestra vida ha tenido sentido. Esto significa que, de una u otra manera, no sólo nos habremos transformado a nosotros mismos sino que habremos ayudado a transformar el mundo que nos rodea.

Quizás, impulsados por dicha energía de transformación, sentimos con frecuencia que una de nuestras más profundas aspiraciones es hacer que nuestra vida llegue a tener un sentido verdaderamente humano. Es indudable que necesitamos descubrir y encontrar el sentido de nuestra existencia, lo cual no es otra cosa que descubrirse y realizarse.

En éste, como en otros tantos aspectos referidos al desarrollo humano, nos movemos entre distintas paradojas. ¿Acaso toda vida humana no es en sí misma suficientemente significativa en cada momento?. Entonces, ¿por qué deberíamos dedicar un esfuerzo extra a descubrir algo que ya es?.

Parece como si alguien nos hubiese encomendado la extraña tarea de descubrir lo que ya somos. Es posible que ese alguien no sea más que nosotros mismos, lo cual hace aun más surrealista el asunto.

Posiblemente sea así porque la mayor parte de las personas tenemos un conocimiento de sí mismo meramente intelectual. Con frecuencia nos conocemos casi exclusivamente a través del mundo del pensamiento, esto es, a través de nuestras ideas, imágenes, identificaciones, creencias, etc. Pero sorprendentemente hemos menospreciado o infravalorado otros modos de conocimiento de sí mismo.

Hablamos del Ser, lo imaginamos lo pensamos pero ¿lo experimentamos?.

La mayoría de las Tradiciones Espirituales, tanto de oriente como de occidente que han tratado de dar respuesta a dicha cuestión, proponen ir más allá del pensamiento para conectar con esa dimensión de la consciencia en la que no nos pensamos sino que nos experimentamos y nos reconocemos libres de los oscurecimientos y deformaciones que provienen de la mente ordinaria.

Es a través de prácticas como la Meditación que se logra acceder a dicho estado en el que no nos pensamos sino que nos vivimos. Esta será una de las principales herramientas para hacer que nuestra vida sea significativa.

Pero esta propuesta no debe estar desconectada de nuestra realidad personal en la que diariamente vivimos: el trabajo, la familia, los amigos, etc.

Hay pues dos ámbitos de actuación que impregnan el sentido de nuestra existencia, que no son excluyentes sino complementarios: el trabajo interior y la acción en el mundo.

El primero nos permite crecer y desarrollarnos más humanamente, el segundo aspecto hace que dicho proceso de autorrealización no quede en la esfera del intimismo sino que sea verdaderamente transformador, y fructifique mediante una aportación al mundo capaz de mejorar no sólo nuestro ambiente sino también a las personas que nos rodean.

Comprometerse en esa dirección es lo que permitirá que nuestra vida llegue a ser profunda y radicalmente significativa.

 
A propósito del cambio PDF Imprimir E-Mail

Es frecuente que cuando aparecenen nuestra vida situaciones o procesos de cambio de cierta entidad ante los que no sabemos muy bien como responder, solemos decir que nos encontramos en crisis. Para la mayoría de las personas hablar de crisis significa hablar de algo doloroso, desagradable y, por lo tanto, no deseado.  Si embargo, aunque no quieras, la crisis en algún momento de nuestra existencia aparece.

Leer más...
 
Respiración y desarrollo PDF Imprimir E-Mail
 

Más allá de las consideraciones meramente fisiológicas acerca de la respiración, las cuales nos enseñan la importancia vital que dicha función tiene para el ser humano, podemos aproximarnos a ella desde un enfoque en el que la armonización de la  respiración es considerada como uno de los fundamentos del camino del desarrollo personal.

Leer más...
 
Servicios
 
Registro
Centro de Medicina Integral Dr. Nougués, S.L.
 
  Echegaray, 9-3º -2 / 29015 Málaga / Tel.: 95 221 68 82 / Fax: 95 222 54 26
info@centromedicinaintegral.com

powered by mente + bunquer