Sofrodynamia

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Cambiar la Perspectiva PDF Imprimir E-Mail

En muchos de los grupos de Sofrodynamia® Inicial suelo plantearles una  práctica de visualización que llamamos “La posición del observador”. Utilizo dicho ejercicio para que el alumno aprenda a establecer diferencias entre el observador, el objeto observado, la relación que se establece entre ambos y el contexto en el que se desarrolla la escena. Es una práctica que entraña una cierta dificultad, sobre todo para alumnos principiantes, pero a pesar de ello creo que les merece la pena.

Cuando finalizamos dicho ejercicio y establecemos un turno de comentarios al respecto, la mayoría refiere sorprendidos que la relación que establecen con el objeto varía dependiendo del tipo de experiencia previa que establecen con él. Algunos comentan una cierta dificultad para identificarse con el objeto observado, mientras que otros experimentan algún inconveniente a la hora de crear distancia y separarse de dicho objeto.

Posteriormente, en grupos de Actualización, mediante esta y otras prácticas similares, el alumno aprende a discriminar el modo en el que se modifica su experiencia interna cuando cambia la perspectiva o punto de observación desde el cual contempla cualquier evento de su vida, y también se da cuenta del modo en el que se modifica la percepción interna de cualquier observación cuando ésta se realiza antes o después de determinadas experiencias significativas.

Estos ejemplos, amen de otros muchos ejercicios, aportan al alumno potentes herramientas que les permitirán funcionar mejor en el mundo, de una manera adaptativa.

La posibilidad de observar los acontecimientos aplicando distintos puntos de observación es lo que denominamos Cambios de Perspectiva.

Sabemos que aquello que experimentamos en nuestro interior y a lo que llamamos realidad, no es más que una construcción más o menos sofisticada de nuestra mente, la cual se lleva a cabo a partir de los estímulos que recibimos y los diferentes procesamientos que realizamos bajo la influencia de los distintos mapas y modelos operativos que tenemos disponibles en un momento concreto de nuestra vida.

Ya el filósofo griego Epícteto (55-135 d.C.) nos enseñaba que no accedemos directamente a la realidad, sino que construimos una interpretación de lo que realmente sucede. Su frase “No son las cosas mismas las que nos inquietan sino las opiniones que tenemos acerca de ellas” ha quedado como ejemplo claro de lo anterior. Más modernamente otros autores actuales corroboran dicha opinión. La neurociencia y sus continuos avances apoyan la siguiente tesis: “algo sucede por ahí afuera y algo interpreto por aquí adentro”.

Entre los múltiples elementos que intervienen en la construcción mental de lo que ingenuamente llamamos realidad, uno bien interesante es el que antes he comentado, la perspectiva desde la cual realizamos nuestra observación.

A partir de la física relativista einsteniana somos capaces de comprender la importancia que tiene el punto desde el cual el observador realiza su tarea en orden a la obtención de unos u otros datos.

Si aplicamos todo ello a nuestro mundo interior, nos daremos cuenta de lo importante que resulta determinar el “desde dónde” estamos abriéndonos al mundo. Porque no es lo mismo observar la realidad desde aspectos limitantes de nuestro modelo que observar esa misma realidad desde una perspectiva potenciadora del mismo.

Desarrollar la opción de abordar los asuntos de nuestra vida diaria de tantas maneras posibles como necesitemos, para encontrar una conducta o respuesta, tanto cognitiva, motora o emocional apropiada al caso, va a ser, sin duda, un logro y un avance para cada uno de nosotros

Hemos comprobado que cambiar de perspectiva nos ayuda a comprender cualquier situación de un modo diferente. Somos capaces de realizar un cambio en nuestros mapas internos y en nuestro estado emocional y mental, de tal manera que generamos un nuevo modo de ver las cosas y, consecuentemente, un nuevo y más amplio abanico de posibilidades para funcionar en el mundo.

Son muchas las estrategias que pueden ser empleadas al respecto. La Programación Neurolingüistica posee todo un amplio repertorio para ello, entre los que se podría destacar el reencuadre o reenmarcado que tanto éxito ha tenido en diversos campos como la educación, la terapia o el mundo empresarial.

En Sofrodynamia®, inspirándose en lo anterior, utilizamos estrategias específicas de nuestro modelo de trabajo, tales como “Observar y juzgar en abanico”, “Lo probable y lo posible”, “La perspectiva poliédrica” o “Las miradas”.

Aunque no son herramientas demasiado complejas, tratar de explicarlas todas en un artículo que pretende ser breve supera nuestras posibilidades. Sin embargo, baste decir que a través de los años, la experiencia demuestra que aquellos alumnos que practicaron y aprendieron a incorporar estas herramientas, fueron capaces de abordar los asuntos de su vida diaria de un modo diferente. Al evaluar este dato refieren que cuando se comparan con el modo que tenían de resolver algún asunto, antes o después de este aprendizaje han comprobado una significativa mejoría y ganancia en todos los sentidos.

Baste el presente testimonio para animaros a profundizar en este tema y, sobre todo, a practicar en la vida diaria, recordando que el mundo es la escuela y nosotros somos unos seres especialmente dotados para el aprendizaje. 


 
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