Sofrodynamia

Buscador
 
La ciencia y el arte del bienestar PDF Imprimir E-Mail
       No cabe duda de que las grandes tradiciones espirituales han realizado aportaciones fundamentales en lo referente a la búsqueda de la felicidad y el bienestar personal. Pero hoy día, el creciente conocimiento en el ámbito de las neurociencias contribuye a proporcionar una serie de nuevos conocimientos que han de ser incorporados, también, como herramientas imprescindibles para la consecución de estas mismas metas, así como para un mayor conocimiento del ser humano.

Aunque todavía nos queda mucho por saber, podría decirse que conocemos bastante acerca del modo en el que nuestro cerebro capta, computa la información y genera ciertos estados mentales. También sabemos que podemos utilizar diferentes estrategias en orden a  favorecer el desarrollo de dichos estados.

Es evidente que en el campo del crecimiento y desarrollo humano existe una dimensión científica que puede y debe ser aprovechada.

Decía Milton Ericsson, famoso psicoterapeuta americano,  que la diferencia entre un montón de tablas y una auténtica casa es la forma en la que estos tablones se disponen en el espacio. Y esto me hace recordar que en lo referente al proceso de desarrollo que nos lleva al bienestar, no se trata tanto de cuanta cantidad de información somos capaces de conseguir en un tiempo determinado, sino cómo somos capaces de gestionar dicha información para que cada uno de nosotros conecte con su propia experiencia y la asimile de una forma práctica, eficaz y eficiente.

Siguiendo el ejemplo anterior, no podemos poner las tablas de cualquier manera, sino que si queremos construir una casa hay unas formas correctas de colocarlas y otras que no lo son. Indudablemente, en lo que se refiere a la consecución del bienestar, hace falta un método que nos permita progresar en esa dirección.

Pero además de una ciencia, hay que tener en cuenta que, una vez conocidas las estrategias a utilizar, cada cual las empleará de un modo personal y propio, y esto constituye un arte. Dicho arte tiene más que ver con la dimensión intuitiva y creativa del ser humano, la cual proporciona la posibilidad de aportar nuevas e ingeniosas soluciones para diversos asuntos de nuestra vida. Para aplicar el arte hace falta trascender lo puramente científico.

Una vez dicho esto, sería conveniente ponernos de a cuerdo en qué es lo que significa encontrarse bien, eso que llamamos bienestar.

Pues bien, podría decirse que la felicidad es el predominio de sentimientos agradables en un período prolongado. Esto equivale al grado en el que las personas se sienten satisfechas con sus vidas en general, y a eso lo llamamos BIENESTAR. Este significado es casi sinónimo de satisfacción de vida, calidad de vida o, incluso, autorrealización.

Todos queremos conseguir dicho estado pero no siempre lo conseguimos. Parece como si hubiese algo que falta, o algo que falla. Sin embargo, hay seres que sí lo han logrado. Son personas que han conseguido ser felices y autorrealizarse. En ellos es en los que debemos fijarnos, pero, además, algunos de estos han enseñado métodos para conseguir dicho estado.

Una buena estrategia que nos dará bastante información consiste en observar aquello que hace la gente feliz. Nos daremos cuenta de que existen algunos rasgos comunes.

Lo primero de todo, tal vez, sea entender que la felicidad o el sufrimiento no son más que estados de la mente. Por lo tanto, es en el cultivo de los estados mentales apropiados en donde debe basarse nuestro trabajo.

También sabemos que los estados de la mente son construidos y, aunque no caigamos en ello, cada uno de nosotros genera los procesos conscientes o no conscientes mediante los cuales llegamos a experimentar un determinado estado mental.

Pero qué es exactamente un estado mental. Habría que decir que, desde un punto de vista más correcto, los estados mentales no son solamente mentales, sino que afectan también a la corporalidad. En cada estado que experimentamos el cuerpo es participante, no sólo como elemento generador  de dicho estado sino también como receptor del impacto mental.

Un estado es, pues, la resultante de nuestros pensamientos, emociones, energía y fisiología en un momento dado.

Entonces, si el bienestar depende de la habilidad que tenemos para generar los llamados estados mentales, parece lógico que nos ocupemos de desarrollar la ciencia y el arte necesario para producirlos.

Desde el punto de vista sofrodynámico, definimos bienestar como “Un estado armónico y pacífico de la persona que se fundamenta en los siguientes pilares: Autosatisfacción, autoconocimiento, autogestión y desarrollo del potencial”

Podemos pasar a detallar algo más al respecto:

1) AUTOSATISFACCIÓN

  Autosatisfacción significa estar a gusto con  nosotros mismos. Tiene bastante que ver con una sana autoestima, y quiere decir que no necesitamos la aprobación exterior para sentirnos contentos y a gusto.

Pero cuando la autosatisfacción se pervierte y se transforma en autocomplacencia narcisista, que es el estado de la mente en el que la persona cree que siempre tiene razón, que todos los demás se equivocan y que no ha de cambiar nada porque ya lo hace todo bien, se corre el peligro de que nos perdamos por otros caminos que nos llevarán a la soberbia, la obstinación y la falta de autocrítica. El peligro del narcisismo se solventa cuando la autosatisfacción se apoya en el autoconocimiento.

2) AUTOCONOCIMIENTO

El Autoconocimiento es la clave del desarrollo humano. Conocerse a sí mismo y conocer también el mundo que nos rodea, así como las relaciones que se establecen en él es algo imprescindible para la salud y para el bienestar.

Dividimos el autoconocimiento en tres niveles diferentes:

a)      Del sujeto. Consiste en todo lo referente al conocimiento de nuestra verdadera naturaleza, así como de los procesos mentales y del modo en el que nos relacionamos con los demás y con el mundo.

 

b)      Del contexto. Nuestra vida se desarrolla en diferentes contextos y ambientes, como por ejemplo el contexto familiar, social, laboral, etc. Es importante aprender a funcionar en todos ellos de una manera apropiada.

 

c)      De las reglas del juego. La vida en general y la nuestra propia en particular, podría concebirse como una especie de juego en el que, como en todos los juegos, necesitamos conocer sus reglas para tener éxito en la partida.

 

3) AUTOGESTIÓN

La vida nos enseña que no sólo es importante tener herramientas, sino que además de tenerlas hemos de saber usarlas.

La autogestión tiene que ver con la habilidad para funcionar bien en el mundo, para ser autónomos y saber resolver problemas y dificultades. También se relaciona con gestionar adecuadamente nuestro modelo del mundo y los recursos, es decir las herramientas, de las que disponemos.

 

4) DESARROLLO DE NUESTRO POTENCIAL

Cada uno de nosotros posee en su interior todo un arsenal de capacidades esperando ser desarrolladas. Cuando no lo hacemos, marchitamos y vivimos una existencia peor de la que realmente estamos llamados a experimentar.

Imagínate que a cada uno de nosotros nos diesen al nacer una serie de mimbres con los que hemos de hacer un bello canasto. Aunque cada cual tenga los suyos y sean algo distintos en número y calidad que los de otras personas, siempre podríamos preguntarnos si con los mimbres que hemos recibido hemos sido capaces de hacer el mejor canasto posible

Todos poseemos la semilla de la felicidad, de la iluminación o de la liberación del sufrimiento, como quiera llamársele, pero es sólo la semilla. Dicha semilla ha de ser cuidada de la mejor menara posible para que florezca y de frutos. El desarrollo de nuestro potencial nos conduce a la Autorrealización, al Despertar. Tiene que ver con lo que en Sofrodynamia® denominamos como Estado de Completud.  Es en este punto donde deberíamos realizar una importante pregunta, ¿hemos llegado a donde podríamos llegar o todavía podríamos ir más allá?

Pero si tuviésemos que resumir todas las estrategias que nos conducen al bienestar, podríamos hacerlo en dos frases: 1) Evitar lo que nos daña; 2) Cultivar lo que nos desarrolla.

Pero muchas veces aparecen cosas que nos dañan aunque nosotros no queramos. En esos casos lo más importante es comprender, desde una mente más amplia, cómo funciona la realidad (y esto es una ciencia), y, además, desarrollar “El arte de dar sentido a las cosas” (y esto es un arte).

Sabemos que cualquier sufrimiento puede ser asumido cuando 1) comprendemos la situación, 2) encontramos el sentido adecuado y 3) lo gestionamos en un marco de aprendizaje. No quiere decir que eso sea sencillo, pero sí que es imprescindible para todos aquellos que quieran sentirse bien. De lo contrario sufriremos más de lo que nos gustaría.

Una vez aquí, nos damos cuenta de que las estrategias útiles para propiciar la aparición del bienestar son tantas que bien merecería un libro. No obstante, es posible apuntar las más destacadas.

Atendiendo al Sistema Sofrodynámico ECA (Enraizamiento, Centramiento, Alineamiento), resaltaría las siguientes:

1)   NUTRIR EL CUERPO: a) Dietética convencional b) Movimiento c) Sensorialidad (está a caballo con la psique) d) Atender a la dimensión energética del ser humano.

2)   NUTRIR LA PSIQUE: a) Propiciar Pensamientos nutricios b) Cultivar Emociones potenciadoras c) Grupos y actividades nutricias d) Caricias mentales e) Implicarse en actividades gratificantes.

3)   NUTRIR EL ESPACIO INTERIOR: a) Silencio b) Mente meditativa c) Ejercicios energéticos.

4)   CONEXIÓN CON EL SER INTERIOR: a) Apertura de consciencia y vacío receptivo; b) Respiración como Aliento Vital; c) Cultivar niveles apropiados de consciencia; d) Practicar “La escucha Interior”.

5)   MOTIVACIÓN ADECUADA: a) Salir del sufrimiento b) Desarrollo personal c) Deseo de liberación de todos.

6)   MODELO FUNCIONAL (CREENCIAS, VALORES): a) Cuestionar nuestro modelo b) Sanar las heridas del pasado (el odio, el rencor, cortar con nuestra historia de dolor).

7)   DISEÑO DE OBJETIVOS: a) Establecer metas adecuadas y congruentes; b) Mantenerse en la Dirección Vital Personal; c) “Tomar el resultado en el camino”.

8)   DESARROLLAR NUESTRAS CUALIDADES: a) Detectar las zonas por las que debemos crecer (nuestros puntos débiles); b) Tomar consciencia de nuestros talentos; c) Mente del estudiante; d) Grupos de Crecimiento.

 

Acharya Atisha, el gran sabio budista de la tradición Mahayana en el siglo XI, que decía que un pájaro sin sus alas desplegadas no puede volar hacia el cielo de igual forma que un hombre cuya sabiduría primordial no haya sido desplegada, no podrá contribuir al bienestar del mundo. Parece, pues, que si lo que queremos es obtener bienestar, nuestro compromiso debiera ir en la dirección de la búsqueda de la SABIDURÍA. Una sabiduría primordial de cuerpo, palabra y mente.

 
< Anterior   Siguiente >
Servicios
 
Registro
Centro de Medicina Integral Dr. Nougués, S.L.
 
  Echegaray, 9-3º -2 / 29015 Málaga / Tel.: 95 221 68 82 / Fax: 95 222 54 26
info@centromedicinaintegral.com

powered by mente + bunquer