No cabe duda de que
las llamadas actualmente Medicinas Complementarias en general, y la Medicina Naturista
en particular, van adquiriendo un auge y un prestigio cada vez mayor. Parece
que la sociedad en su conjunto, y dentro de ella el sector médico convencional,
incluso el ala más conservadora del mismo, va constatando cada día más la
validez incuestionable de gran número de diferentes terapias como la Homeopatía, la Fitoterapia, la Oligoterapia, etc
Los más optimistas, como
es mi caso, creemos estar viviendo los albores de una nueva concepción de la Medicina (con mayúsculas)
en la que la integración de todo aquello que contribuya a curar o a aliviar el
sufrimiento de los seres humanos sea una realidad. Soy consciente de que falta
mucho y también de que aun quedan muchos, duros y complejos obstáculos que
vencer, pero percibo que vamos por ese camino y en esa dirección. Tal vez por
eso me guste de vez en cuando pararme y mirar atrás, para no olvidar de dónde
venimos. Considero que volver al origen para aprender y seguir avanzando mejor
es un magnifico ejercicio.
Al parecer son bastantes las
personas a las que les atrae especialmente el hecho de poder descubrir sus
raíces, de profundizar en sus orígenes para comprender el mundo en el que viven.
Podría decirse que parece una forma válida y útil para sentirse conectados con
algo a través del tiempo, como por ejemplo una familia concreta, un lugar
determinado o con una cultura específica. Suele decirse que cuando desconocemos
de dónde venimos puede resultar difícil descubrir hacia dónde vamos.
Espero que en el ámbito
médico, esa vuelta al origen, nos ayude a retomar una dimensión humanista que
la medicina supertecnificada parece haber olvidado y que hoy, más que nunca, se
hace necesario volver a encontrar.
Lo dicho hasta ahora me
parecen razones suficientes como para escribir unas cuantas líneas acerca de la, muchas veces
desconocida, Escuela Hipocrática, la cual no es ni más ni menos que la escuela
médica occidental de la que, curiosamente, se consideran herederos tanto la Alopatía
como la Medicina Naturista.
Parece revelador que un punto de origen común en el pasado pueda servirnos para
alumbrar nuestro punto de encuentro en el futuro.
La Escuela Hipocrática recibe su nombre de un personaje
que raya en lo mítico, el gran Hipócrates. Nacido en Grecia, en la isla de Cos.
Su vida parece que transcurrió entre los años 470 al 377 a.J.C. Hipócrates, como
antes mencioné, es un personaje legendario que los historiadores no han podido
llegar actualmente a reconstruir con total certeza. Sus hazañas bordean el
mito, la leyenda y la realidad. Es conocido por todo el mundo occidental como
el "Padre de la Medicina".
Según la leyenda era
descendiente del mismo Esculapio, Dios de la medicina, hijo de Heráclides, que
también era médico y hermano de Higea y Panacea, personajes, sin duda puramente
simbólicos. Parece que vivió en Grecia durante el siglo de Pericles y su genio
fue consagrado por Sócrates y Platón. Vino a desarrollar su tarea con
posterioridada Empédocles, lo cual
facilitó que éste le influenciara con su "física" de los cuatro
elementos.
Hipócrates creía
profundamente en la importancia del estudio clínico hecho a la cabecera del
enfermo. Ejerció una medicina basada en la observación, lo cual hizo que se le
considere como el iniciador de la observación clínica.
Comenzó a entender la
enfermedad desde el punto de vista humano y naturalista, contemplándola como un
proceso "natural" desprovisto
del sentido mágico que tenía la medicina en su etapa mítica. Es decir,
introduce el “logos” enel campo de la medicina, por lo que si
la enfermedad obedecía a causas naturales habría de ser tratada, también, por
medio de procedimientos naturales. Hipócrates rechazó enérgicamente las supersticiones
dominantes, aunque nunca cuestionó la divinidad.
Citando literalmente a
Edelstein: "Hipócrates fue un médico
cuyo punto de partida era la definición y el conocimiento del cuerpo y una
exploración de las relaciones de sus partes entre sí...Una aprehensión clara y
coherente del cuerpo y de las posibilidades de acción sobre éste, he aquí lo
importante para Hipócrates".
Tal ha sido la magnitud de este gran
personaje, que es considerado como el médico más relevante de la antigüedad. Los
escritos de su escuela se encuentran recogidos bajo el nombre de Corpus
Hipocráticum.
Dichos escritos, de los
que hoy día se admiten unos cincuenta y tres, se fueron elaborando a través de
un periodo no menor de trescientos años. Hoy día no podemos llegar a conocer con
certeza absoluta si Hipócrates llegó o no a escribir alguno de ellos.
Hipócrates tiene también
la importancia de aunar ciencia y humanismo. Según Hull, filósofo de la
ciencia: "con Hipócrates empieza la
tradición de integridad personal, desatenta al beneficio, que ha sido siempre
patrimonio de los mejores representantes de la clase médica". Y este
mismo autor comenta más adelante: "Su
medicina fue efectivamente la creación más científica de la época"
Prestó también atención a lo que hoy
llamaríamos medicina preventiva, prescribiendo una dieta adecuada y ejercicio
físico como medio de evitar la enfermedad. Igualmente, es posible encontrar
también en la escuela hipocrática un aspecto ecológico a la hora de considerar
la enfermedad.
Pero para poder entender
plenamente los conceptos de salud y enfermedad en la tradición hipocrática
necesitaremos adentrarnos un poco en la
noción hipocrática de Physis.
Posiblemente, si
tuviésemos que elegir uno sólo de entre todos los innumerables conceptos que el
mundo de la
Antigüedad Clásica Griega supo acuñar y que han tenido
influencia en el ámbito de las ciencias, hasta nuestros días, posiblemente
sería el de Physis.
Podemos encontrar el
antecedente más remoto del término Physis, empleado como sustantivo del verbo Phyeo
(nacer, brotar), en la Odisea,
cuando Ulises cuenta el modo en que Hermes le enseñó a librarse de los
encantamientos de Circe. Aparece aquí expresando la condición de una planta
(algo que nace y crece) simultáneamente caracterizada por su aspecto y por su
virtualidad operativa. Dos siglos más tardes los filósofos presocráticos
recurrirán a esa palabra para designar el principio y el fundamento de todo lo
real.
Este concepto constituye el eje
central del pensamiento griego científico y filosófico en general, y piedra
angular del pensamiento médico, en particular. Para Laín Entralgo: "la palabra physis va a tener dos sentidos
principales conexos y complementarios entre sí”. Es, por una parte, la "Naturaleza universal", el
divino principio y fundamento de toda realidad, y, por otro lado, la "naturaleza particular" de
cada cosa, aquello por lo que ésta es lo que es y como es. "La Naturaleza"
y "las naturalezas", si
quiere decirse así". Las physis particulares son expresión pues de la Physis universal. Existe
por tanto una relación entre microcosmos y macrocosmos.
Diferenciar entre una y otra acepción
es un problema básico y que a lo largo de la historia de la medicina ha
conducido a interpretaciones diversas que han llegado a confundir lo que sería
una autentica Medicina Naturista de tradición hipocrática, con la Medicina Natural,
la cual corresponde mas bien a la tradición paracelsiana.
Según la Escuela Hipocrática,
la enfermedad, así como los distintos modos de enfermar poseen su physis propia.
Pero lo que es mas importante, pilar básico de toda la Medicina Hipocrática,
y por tanto también de la
Medicina Naturista Neohipocrática, es la afirmación de la Escuela de Cos cuando
dicen que: "la physis (léase naturalezas individuales) de los enfermos son
los verdaderos médicos de las enfermedades"(Epidemias VI; v 314).
Para el médico hipocrático la physistiene tendencia espontánea a sanarde modo "automático", es decirpor sí misma, las enfermedades que a veces
padecen los individuos. Por tanto, podemos decir el concepto griego de physis,
tal como hemos descrito, es principio y fundamento de la medicina, y su
conocimiento debe ser el punto de partida de quien la practica.
Para la construcción de un sistema
médico completo, y no solamente una terapéutica, es imprescindible conocer, de forma
clara y precisa, que se entiende por estado de salud y estado de enfermedad.
Según se definan éstos así se construirá aquél.
Por lo que sabemos de los
escritos que dejaron, para los hipocráticos, la salud era concebida como: "el primero de los bienes” (Sobre
la dieta salubre; VI,86), y también "aquello
que para el hombre posee el mas alto valor (Sobre las afecciones;VI,208) o "condición y presupuesto de cualquier
otro bien” (Sobre la dieta; VI,604). Podríamos añadir que para los
hipocráticos la salud era fundamentalmente "la
bien proporcionada mezcla de las cualidades" (Alcmeón de Crotona).
Cuatro eran los
calificativos que definían el estado de salud para los hipocráticos: Lo justo, lo puro, lo bello y lo
proporcionado. La salud sería, pues, un modo de vivir bien proporcionado y
armonioso, encontrándose la normalidad en el recto equilibrio.
Los hipocráticos entendieron
la enfermedad como un desorden morboso, una desproporción, desigualdad o
disarmonía respecto al justo equilibrio, lo cual, en última instancia no constituía
más que un desorden de la physis.
Si trasladamos todas
estas reflexiones a nuestros días nos daremos cuenta de lo acertado de las
mismas. En las palabras de nuestros hipocráticos antepasados se explicitaron
conceptos tan básicos y fundamentales como la comprensión de la salud en
términos de equilibrio, y la enfermedad como ruptura de dicho equilibrio. Se
expresó también la conexión entre el ser humano y todo lo creado a través de su
“physis”. Fueron, también, los hipocráticos los primeros en plantear una
medicina clínica, al lado del enfermo, basada en la observacióny con una dimensión preventiva y ecológica.
Pero quizás, la
aportación hipocrática que más necesitaríamos volver a retomar hoy día,
posiblemente fuese su actitud marcadamente humanista, puesto que ellos
consideraban el “Ars Médica” (el Arte,
como gustaban llamarlo) como uno de los más altos servicios que pudiera prestar
un ser humano a otro. Dicho “Arte”habría de basarse no sólo en la ciencia sino
también en el amor, porque, como dijo Hipócrates, “donde no hay amor al hombre no puede haber amor al Arte”
Muchos tenemos la esperanza de que ese manantial de
sabiduría que surgió de la escuela de Cos, hace ya 2.500 años, vuelva de nuevo
a alumbrar a todos los profesionales de la salud.