|
La
mayoría de las personas somos buscadores de respuestas. Deseamos tener
explicaciones convincentes para nuestras preguntas, sobre todo aquellas que son
más radicales y fundamentales en nuestra vida. Nos preguntamos acerca de quiénes
somos, de qué sentido tienen las cosas, de cuál es nuestra misión en el mundo,
etc.
Hay
quienes evitan realizarse conscientemente estas preguntas y utilizan diversas
estrategias para protegerse de encontrarse a solas consigo mismo, aunque, en
realidad, para la mayoría de las personas, las preguntas fundamentales, de un
modo u otro, siguen percutiendo en la profundidad de su consciencia aunque
quieran evitarse.
Normalmente
añoramos buenas respuestas, pero lo que se suele pasar por alto es que para
obtener buenas respuestas, el requisito fundamental es realizar buenas
preguntas.
En
Sofrodynamia decimos que las preguntas son como una especie de dardo para la
mente, un desafío, una luz que orienta en un sentido. Son uno de los
principales recursos que poseemos para la Indagación Sofrodynámica Reflexiva (ISR),
y por tanto, en todo proceso de desarrollo humano será fundamental aprender a
hacerse buenas preguntas, es decir, desarrollar el “arte de preguntarse”.
Uno
de los aspectos que hemos de tener en cuenta es que es posible realizar
preguntas en diferentes estados de consciencia, no solamente en nivel de
vigilia, ayudándonos así a obtener respuestas diferentes y complementarias, ya
que estas serán generadas desde distintos aspectos de la mente.
Una
buena práctica consiste, pues, en realizar preguntas a Nivel de Trance, simplemente
permitiendo que dicha cuestión percuta en profundidad y sin forzar la
respuesta, dejando el espacio necesario para que la respuesta apropiada emerja
en el momento oportuno.
Pero,
como dije antes, no basta con preguntar cualquier cosa ni de cualquier manera.
Si la pregunta es apropiada la respuesta será desarrollativa, pero si la pregunta
está mal formulada, entonces nos veremos sometidos a bloqueos, bucles,
estancamientos o toda suerte de procesos mentales limitantes.
Sabemos
que cualquier pregunta que nos formulemos, consciente o no conscientemente,
tiene una serie de características:
1)
Generan
tensión antes de ser respondidas
2)
Cuando
respondemos a la pregunta suele producirse un
alivio de la tensión
3)
Las
preguntas crean direcciones hacia las cuales orientamos nuestra atención y
nuestra búsqueda
4)
Las
preguntas, por tanto, pueden iluminar áreas de la consciencia, anteriormente no
atendidas
5)
Pueden
orientarse a buscar contenidos o a investigar procesos
6)
Las
preguntas que nos hacemos pueden conducirnos a la limitación o al desarrollo.
Si
preguntamos para obtener información solamente o para confirmar una respuesta
previa, entonces estamos limitando la potencialidad de la pregunta, ya que las
verdaderas preguntas sofrodynámicas tienen la finalidad de generar PROCESOS, y
que remover sentimientos o sensaciones, y no sólo hallar una determinada
respuesta.
Llamamos,
pues preguntas limitantes a aquellas que nos bloquean y nos impiden seguir
creciendo. Estas pueden ser de diversos tipos:
1) PREGUNTAS TRAMPAS: Están
más formuladas y nos llevan a callejones sin salida (¿Qué he hecho para merecer
esto?). Esta pregunta se plantea en términos de premio o castigo, cuando en
realidad las cosas funcionan como causas y efectos. (¿Por qué siempre escojo hombres que me tratan mal?),
sería mejor investigar acerca de los mecanismos mediante los cuales llegas a
ese resultado.
2) BUCLES RECURSIVOS:
Cuando la pregunta genera vueltas y más vueltas (¿Quiero saber por qué mi padre
no me quería?).
Denominamos Mayéutica
Sofrodynámica al arte de llagar a conclusiones en base a la indagación mediante
preguntas adecuadas. Es un procedimiento mediante el cual pretendemos que cada
alumno investigue en el triple nivel: Cuerpo, Psique y Espacio Interior, con la
finalidad de que encuentre por sí mismo sus propias respuestas.
Para ello, partimos de
una serie de presupuestos sofrodynámicos:
1) AUTORRESPONSABILIDAD
EN EL PROCESO
En Sofrodynamia®
preferimos que cada uno investigue y llegue a sus propias conclusiones que dar
doctrinas de otros para zanjar las respuestas a las grandes cuestiones. Así
cada alumno ha de asumir la responsabilidad de
escrutar y descubrir por sí mismo en lugar de aceptar lo que le viene
dado.
2) CONFIANZA
EN LA POTENCIALIDAD DEL SER HUMANO
Aceptamos
que cada persona posee las capacidades necesarias para encontrar las respuestas
que necesita en cada momento de su vida. Si consideramos que somos distintos en
potencialidades, en punto de partida y en objetivos y metas, es lógico pensar
que ante las grandes preguntas, cada cual ha de obtener una respuesta
diferente, apropiada para él y adaptada a su momento vital.
3) PREFERENCIA
DE LO DESCUBIERTO SOBRE LO DADO
No es lo mismo obtener
las propias conclusiones que te den las respuestas ya hechas. En Sofrodynamia®
preferimos aprender a investigar (buscar, explorar, etc.), y por ello
utilizamos el Arte de hacer preguntas como uno de los pilares más importantes
del método.
4) POSIBILIDAD
DE INVESTIGAR EN DISTINTOS NIVELES DE CONSCIENCIA
Es posible realizar
dichas preguntas a nivel ordinario o a nivel de trance, con la intención de
obtener respuestas más completas.
El arte de preguntarse
nos recuerda al método socrático de la Mayéutica (= dar a luz), la cual es un
método socrático de carácter inductivo (de lo particular a lo general), de tal
manera que el alumno utilice las nociones que él ya tenía sin saberlo (le ayuda
a buscar en sus recursos).
Para aplicar este método
indagativo necesitamos tener claro que estamos actuando desde un modelo de aprendizaje,
luego las preguntas han de contemplar dicho aspecto.
Por tanto, las
respuestas obtenidas son abiertas y sujetas a cambio. Lo que hoy concluyo puede
no ser válido mañana. Además, en determinados asuntos, para alcanzar nuestro
objetivo, la pregunta ha de generar un cierto grado de confusión, aunque no
siempre es bien entendido por quien lo recibe. Por eso, consideramos importante
que uno de los adiestramientos sofrodynámicos básicos sea el de aprender a gestionar
apropiadamente un cierto grado de confusión.
No debemos preocuparnos
si las respuestas no emergen rápidamente, es importante tener paciencia y
esperar el tiempo necesario. No hay plazos. Hemos de estar dispuestos a esperar
el tiempo suficiente, sabiendo que, además, de esperar tiempo, necesitamos crear
espacio para que la respuesta se dé.
Al principio del
entrenamiento sofrodynámico, al alumno de nivel inicial le suele resultar
extraño que el trabajo que realizamos le plantee tantas preguntas, ya que
vienen convencidos que lo que se le darán son fórmulas, recetas o soluciones a
sus asuntos más acuciantes, y, sin embargo, se encuentran con una verdadera
avalancha de preguntas. Conforme el alumno va avanzando en su entrenamiento y
comprende el método, llegará no sólo a
desarrollar sino también a disfrutar del “arte de preguntarse”.
|